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Una regata descafeinada

La pasada Regata de Cruceros de Aguete ha resultado ser una regata descafeinada. No quiero con esto criticar al Real Club de Mar de Aguete. La organización de la misma ha sido impecable; sobretodo teniendo en cuenta la situación de pandemia actual. Han sido otras circunstancias los que para nosotros la ha “descafeinado”.

Como todos los años desde que se contempla la categoría de Clásicos y Veteranos acudimos a la cita con la intención de pasar los dos días de regata en Aguete. Esta vez, eso sí, sólo dos dormiríamos en el barco. Tras aprovisionar el barco salimos hacia Aguete. Al llegar atracamos para recoger la documentación y los “regalitos de la organización y patrocinadores” en la Oficina de Regata y recoger a Emilio.

Primera prueba de la regata

Salida desastrosa

Justo antes de la salida de ORC nos apartamos bastante de la línea para no generar problemas a los “barcos de verdad”. Fue un gran error/mala suerte. Caímos en un pozo del que no pudimos salir hasta bien pasada la señal de atención por lo que pasamos la línea de salida con más de 4 minutos perdidos respecto a Cassandra y Atxurri.

Por suerte, Eolo también se ocupa de vez en cuando de los incompetentes y las condiciones de viento eran muy cambiantes poco después de pasar la salida, por lo que en poco tiempo habíamos recuperado el tiempo perdido. Eso sí, ahora estábamos todos en pozos de viento que aparecían y desaparecían. (Eso que pasa cuando la previsión del tiempo dice “VAR”).

Los primeros en salir fueron “los Cassandros”, que rápidamente ponían rumbo a la Mourisca mientras nosotros y el Atxurri peleábamos por salir de esa zona. La verdad es que es muy frustrante ver el mar rizado por el viento a 100 metros y estar parado o avanzando a 0,1 nudos. Saber que vas a tardar la intermerata en llegar a la zona de viento a mi particularmente me pone de bastante mal humor. Pero bueno, este deporte es así.

El Cassandra se va, y rompe el palo

Cuando ya ni veíamos al Cassandra se produjo la mala noticia del fin de semana: “comité comité, a ver si nos puede venir una neumática a echar una mano porque hemos roto el palo”. Muchos malos recuerdos y más malos recuerdos se pasaron por mi mente durante unos breves segundos. Dado que el viento no hacía más que subir y el Atxurri quedaba atrás aposté por una táctica algo más conservadora. “Chicos, vamos a poner un rizo” dije a la tripulación.

“Vamos a poner un rizo”

La respuesta de la tripulación fue: ¿Y eso cómo se hace? dijeron con cara de “a mi eso no me entraba en el temario”. Tras una explicación rápida, dado que tanto Pope, como Emilio son unos tíos tremendamente listos y competentes pusimos no un rizo, sino dos. Bueno, quizá no sean tan listos.

Con los rizos puestos el barco no perdió velocidad ninguna, eso sí, iba mucho más estable y el timón no “quemaba” tanto. A medida que nos acercamos a la Mourisca se fue levantando más y más mar. Estaba contentísimo de haber tomado la decisión de tomar el rizo.

Tras doblar la Mousica nos quedaba un bordo relativamente fácil hasta meta: viento por la aleta de babor y ola empujando cada vez menos a medida que nos metíamos en la ría. Quitamos los rizos y seguimos con el génova mientras hubo bastante ola, pero a la altura de Bueu izamos el asimétrico y con él entramos en meta ganando la regata en tiempo real y compensado. Fue una amarga victoria pues la regata la hubiese ganado el Cassandra de calle si no hubiera roto el palo. No me gusta ganar así, pero este deporte es como es.

Cena de confraternización

Dado que este año la Organización no había preparado nada para la cena por motivo de la COVID-19, las tres tripulaciones de Clásicos y Veteranos decidimos cenar en el restaurante del Real Club de Mar de Aguete. Fue una amena cena en la que tratamos de dar ánimos a los armadores del Cassandra tras explicarnos ellos lo sucedido con su palo. La conclusión que saqué yo fue que si no hubiese roto ese día, hubiese roto al siguiente, es decir: el palo estaba para romper. Cosas de palos de madera de 60 años. Finalmente, tras tomar una copa y hacer bromas acerca de lastrar los barcos o serrar los obenques nos fuimos a la cama temprano, pues tampoco había la fiesta DJ de todos los años. ¡Puñetera COVID-19!

Amanecer en Aguete

Amanecer en Aguete, segundo día de la regata.

Tras amanecer y un abundante desayuno al que fuimos los primeros en asistir, vino una siesta del mismo, un paseo ,y en el caso de Pope hasta un baño. La noche había sido dura porque el barco se movía bastante por haber mucho viento. Además, a eso de las 4 de la mañana se plantaron en el aparcamiento del puerto unos fiesteros con todo el repertorio: desde Shakira hasta Raphael. Por un momento incluso pensé unirme a la fiesta.

Vistas del Chirleu y la ría desde el espigón

Segunda prueba

Para la segunda y tercera pruebas contamos con un miembro más en la tripulación. Tras muchos meses Paz vez se dignó a venir en un barco pequeño y viejo dándole así lustre y glamour a nuestra participación.

Dado que por la noche había habido ventarrón y parecía que no calmaba decidí que saldríamos con el génova pequeño, pero a medida que se acercaba la hora de la señal de atención el viento bajaba, así que en el último momento cambiamos por el génova ligero. Por un momento pensé que nos iba a pasar lo mismo que el día anterior. Teníamos margen de maniobra pues de las dos pruebas del domingo con ganar una nos llegaba, pero era mejor no tentar a la suerte. El Atxurri debería ser un barco más rápido que el nuestro, así que mejor no fiarse. Salimos por delante y llegando a la baliza de barlovento conseguimos distanciarnos, en el bordo de bajada, con spi mantuvimos la distancia e hicimos la mejor trasluchada que hemos hecho nunca justo antes de entrar en meta. Está claro que de la práctica viene la excelencia.

Tercera prueba de la regata

La tercera de las pruebas fue muy parecida. Salimos bien, un poquito por delante del Atxurri del que nos distanciamos en el tramo de ceñida. El viento estaba inestable y rolón, no hay más que ver los trazados de los barcos para advertirlo. Entramos en meta por delante del Atxurri de nuevo completando una estupenda regata. ¡Habíamos ganado!

Entrada en meta. Foto (C) Desmarque S.L.

Entrega de Premios

La Presidenta del Real Club de Mar de Aguete entregándome el premio.

La tercera de las pruebas acabó unas tres horas antes de la entrega de premios. Decidimos que los cuatro nos iríamos navegando hasta Portonovo, dejaríamos allí el barco y volveríamos en coche a Aguete para asistir a la entrega de premios. Esto le permitiría a Pope ganar más de una hora en su viaje de vuelta a La Coruña. Para nuestra desgracia, la entrega de premios estaba restringida a los patrones y a una persona más, aunque al final nos dejaron hacernos una foto a todos juntos.

De izquierda a derecha: Carlos, Paz, Pope, y Emilio.

Fue una victoria muy bonita para nosotros, de hecho fue la primera victoria global en una regata de múltiples pruebas. Si hablo sólo por mi, fue una victoria agridulce por la rotura del palo del Cassandra. No es agradable que le sucedan desgracias a los amigos.

De izquierda a derecha: Emilio, Paz, Pope y yo.

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