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Fin de semana completito – XV Regata de Cruceros de Portonovo (I)

El pasado fin de semana se celebraba la XV Regata de Cruceros del Club Náutico de Portonovo, y ya que había categoría de Clásicos y Veteranos y que jugábamos en casa, no dudé en apuntar al Peregrina a ella.

El primer paso fue pedir ayuda a uno de los rivales para subir al palo y cambiar la polea del spinnaker, pues la driza se había salido de la roldana al arriarlo en la última etapa de la Regata Comabarro Cruising Sails (por Dios a quién se le habrá ocurrido dicho nombre). Fernando, uno de los armadores del Cassandra se ofreció a ayudarme a cambiar la polea, y dado que sería un poco temerario subir mis ciento y pico kilos al tope del palo, subió él.

La verdad es que una vez más, se demostró que Dios protege a los inocentes, porque por suerte no pasó nada. Cuando estaba Fernando arriba, ya con la driza que lo sostenía en el tope del palo amarrada, empezó a darme a mi una bajada de tensión. Por suerte, antes de que fuera a más, conseguí ayudar a Fernando a bajar y una vez abajo me dio del todo. Como posteriormente dijo mi mujer: “Es que no sabes ir a ningún sitio sin montar un numerito”. Nos dio tiempo recoger y empezar a caminar hacia la salida de los pantalanes, y tras salir de ellos me dio del todo: me tuve que tumbar y cuidaron de mi tanto Fernando, como el dueño del Restaurante La Baliza, y una anónima pareja que estaba recién llegada en barco desde Ons. La cosa no fue a más, y tras un paño húmedo y una coca-cola “volví a la vida”. Mi más sincero agradecimiento a los 4 samaritanos que me ayudaron.

Al día siguiente, conmigo ya completamente recuperado nos presentamos en la salida de la primera prueba de la regata con muchísimas ganas. Nos colocamos en el lado de la salida que considerábamos mejor: el lado de la boya, que posteriormente se demostraría que era el adecuado, y salimos de los primeros, pero claro, no todo iba a ser perfecto, íbamos sin preferencia y se nos echaban encima los ORC que venían como cohetes; debido a eso tuvimos que virar a babor para no estorbarles con tan mala suerte que se nos enganchó la escota, nos retrasó la virada, perdimos completamente la arrancada y tocamos la baliza: mal empezábamos. Volvimos atrás de la salida, hicimos un giro de 360º y nos metimos de nuevo en la regata, pero esta vez con el rumbo planeado originalmente, yendo hacia el espigón del puerto de Sanxenxo. En el primer bordo tuvimos que ceder el paso al Cassandra, ya que nos cruzábamos con ellos y tenían prioridad sobre nosotros. Tras un bordo largo, viramos a babor para tomar la baliza de desmarque, virada que hicimos en el punto exacto, ya que nos quedaba un bordo perfecto para librarla.

Al llegar a la baliza de desmarque nos amontonamos allí cuatro barcos: Cassandra, que al que adelantamos en el cruce y que viraba por nuestra popa a babor para tomar la baliza, y Atxurri y Oliver II que aparecían por babor estando amurados a estribor por lo que íbamos con prioridad, cosa que por cierto Oliver II no respetó ya que nos obligó a variar nuestro rumbo; se disculpó con la mano dejándonos un poco enfadados y hablando de alzar una protesta si acaso al final de la prueba. (Ya es la segunda o tercera vez que me veo en una situación de estas, algunos patrones se pasan el reglamento por el forro y se limitan a pedir disculpas con la mano o decir “es que tengo mucha maniobra”).

Tras pasar la baliza de desmarque pusimos rumbo a la bocana de la ría y vimos que los tres rivales quedaban enzarzados entre ellos intentando pasar la baliza y empezamos a sopesar poner el Spi, cosa que no hicimos, pues veíamos que los ORC que lo habían izado lo estaban bajando. En ese moento advertimos que la driza de la mayor estaba un poco suelta, y al tensarla vino la desgracia.

 

Avisamos al Comité de Regata que nos retirábamos mientras para nuestra frustración nos adelantaban Cassandra, Atxurri y Oliver II mientras con gestos nos daban ánimos al ver la rotura de nuestra vela mayor. Seguimos navegando un rato, pero finalmente fondeamos en la playa de Caneliñas a darnos un baño y volver a puerto.

De camino al puerto me puse en contacto con la Velería Nordés desde la que me indicaron que cuando llegara a puerto se pasaban a recoger la vela para tratar de tenérmela reparada esa misma tarde si fuera necesario, y la verdad es que así fue. Sinceramente, es un lujazo que en el concello de Sanxenxo tengamos una empresa que de el servicio que dan los chicos de Velería Nordés. Yo les estoy tremendamente agradecido, pues sin ellos, no podría haber tomado la salida en la segunda prueba de la regata; pero esa, es otra historia.

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