ceñida

Salida del Día del trabajo

Hacía mucho que no escribía un artículo de una salida, así que ya va tocando. Además, mi único”fan” reconocido dijo que le encantaba ver fotos de la Ría desde Madrid, y como a los fans hay que darles lo que piden pues vamos allá.
Dado que soy un milloneti por tener barco, en lugar de ir a la manifestación del 1 de Mayo salí a navegar un rato. Una vez más, la decepción fue el primer compañero de la singladura, una persona había propuesto salir el miercoles a navegar, pero como era de esperar: se echó atrás. Da igual el motivo, siempre hay uno, ya no me afecta, es más, me empieza a preocupar el hecho de que más bien me va sobrando la gente a bordo; pero bueno, todo esto en otro artículo.
Salí de Sanxenxo sobre las 11 de la mañana con el chasco de que el bar de la lonja de Portonovo, donde pensaba coger un bocata de jamón asado (están para morirse), estaba cerrado, así que sólo disponía de un sandwhich de Nocilla para la merienda y tenía que improvisar la comida, así que me decidí por Combarro, entrar en dicho puerto y desembarcar era una asignatura pendiente, era el único puerto deportivo de la Ría en el que aún no había atracado, ahora la lista la completan (Portonovo, aunque con otro barco, Sanxenxo, Raxó, Combarro, Aguete y Beluso).

Salí de la bocana,.icé las velar y tomé rumbo ESE hasta llegar a una calita que hay entre Aquete y la baliza de Portocelo donde viré al NNW ya que el viento venía del NNE Soplaba mucho, así que tuve que rizar la mitad de la génova. Tuve la sensación de que había un bordo en el que el barco se comportaba mejor, concretamente en el ESE se había convertido en E. Supongo que el rulo que forma la vela enrollada afectará a la manera de ceñir del barco.

A medida que me acercaba a Tambo el viento subía, y venía desde Combarro. Con el agravante de la poca profundidad de la zona, el desconocimiento de la misma y el hecho de que la marea estaba terminando de bajar, decidí, por prudencia arriar al abrigo de Tambo y hacer la última milla a motor. Llamé a la almiranta y le dije que si se venían hasta Combarro las invitaba a comer, y como las tengo bien educadas en eso de no rechazar nunca una comida gratis, no dudaron en hacerlo.
Cuando ya me encontraba sólo a 10 minutos de la bocana llamé por radio y muy atentamente me indicaron donde podía amarrar, y al entrar me ayudaron amablemente a hacerlo, y aunque sentí cierto complejo de inferioridad al ver donde me habían amarrado, pensé: “el mio es mejor… ¡es mio!”. Me cobraron 3’50 € por estar por la tarde allí, así que pagué y me fui a dar una vuelta por el pueblo. 

Cayó un vinito en el Bocoi, un clásico de Combarro, y luego me senté en la terraza de A Feira donde esperé a la familia comiendo un pulpo, un “pulpo a feira”, que es lo que se ve en la foto, y no un “pulpo a la gallega” que eso es con ajada. Después de esta puntualización para foráneos. En A Feira, en Combarro el pulpo se hizo pecado, que lo sepan vds. Llegaron mi mujer y las niñas y comimos todos allí un arroz de marisco riquísimo, aunque fueron un poco lentos, pero eso fuera de temporada es bastante común en las Rias Bajas (cosas de la estacionalidad) y tras eso, un pequeño paseo, columpios y a embarcar de nuevo. El día había mejorado bastante, pero el viento arreciaba; por suerte el camino de vuelta era con empopada por lo que me limité a abrir la génova con lo que llegaba para coger una velocidad media de unos 5 nudos y una travesía mucho más relajada que la de ida. En poco más de una hora estaba amarrado en el puerto recogiendo todo. Viendo la previsión, seguramente hoy jueves repita al salir de trabajar.

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