La ida fenomenal, la vuelta un despropósito

Una de las cosas de ser armador con poca experiencia es que a veces, cuando uno decide hacer algo, no se da cuenta de que está intentando algo que queda fuera de sus posibilidades, o que no lo ha preparado suficientemente bien.

Hoy, me he pegado una buena navegada, unas 20 millas, he ido desde Sangenjo a San Vicente do Mar, visita que tenía pendiente de hacer desde hacía demasiado tiempo; que ganas tenía de navegar en mi ensenada; y he vuelto. Salí a primera hora con viento de través, con la botavara sensiblemente abierta y la génova poco cazada. (Tengo que hacerme con unos escoteros de génova porque lo que tengo están fijos, y en los largos, traveses y empopadas, el rendimiento de la génova se nota que es desastroso). Tras doblar el Cabicastro, puse rumbo entre Sálvora y Punta Centolo, con todo cazado pues estaba en ceñida, tras varios bordos, llegué bastante bien a San Vicente do Mar. El marinero de guardia en el puerto volvió a oír en su emisora el típico en verano mensaje de “Club Náutico San Vicente do Mar, Club Náutico San Vicente do Mar, Club Náutico San Vicente do Mar, aquí Peregrina, aquí Peregrina, aquí Peregrina”… al final del mensaje le incluí un “el regreso del hijo pródigo”.
La parada en San Vicente apenas duró una hora, y al ver que aparentemente el viento había decaído empezó el despropósito: Ya en una ocasión, en la Ría de Pontevedra, había sacado el Spi yo solo, con bastante fortuna entonces, por lo que hoy he podido contrastar, así que osado de mi, navegando en solitario decidí que lo iba a subir hoy también, me esperaba una buena empopada, así que ala: preparé las escotas, la driza, la braza y coloqué la vela.
Nada más subirla, me fijé que la driza estaba mal puesta, pasaba por dentro del baby stay, dando un brinco lo corregí e izé la vela. Tenía un “chorizo” a media altura, por lo que hice lo mismo que en otras ocasiones, soltar driza para que el giratorio funcionara y se quitara la vuelta, pero ni de coña. Para colmo, la braza no hacía más que engancharseme en la roldana de proa por lo que dificultaba cualquier maniobra. Cada dos por tres tenía que ir a proa a solucionar alguna cagada anterior, el viento subía rápidamente, nada que ver con la brisa inicial, lo que hacía que tener el spi subido, aunque fuera con un chorizo en el medio fuera un verdadero peligro, así que solté braza del todo y lo recogí desde la bañera, izé génova y puse rumbo a Faxilda.
A medida que me acercaba a Picamillo el mar iba aumentando a la par que el viento, por lo que decidí arriar la génova y seguir sólo con la mayor y empujar con el motor mientras las olas empujaban el barco a unos 7 nudos. Tras doblar de nuevo el Cabicastro el mar de fondo se calmó, por lo que de nuevo abrí génova y fui hasta la bocana del puerto sin motor.
Conclusión: SI NO ERES UN CRACK, NO TRATES DE SUBIR EL SPI TU SOLO.
Sólo espero que no me viera nadie, porque me podrán vacilar lo que no está escrito.

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