“¡Te vi a poné una bola negra!”

La Regla 30 del Reglamento Internacional de Prevención de Abordajes, que hace referencia a Buques fondeados y buques varados dice:

REGLA 30. Buques fondeados y buques varados
  1. Los buques fondeados exhibirán en el lugar más visible:
    1. en la parle de proa, una luz blanca todo horizonte o una bola;
    2. en la popa, o cerca de ella, y a una altura inferior a la de la luz prescrita en el apanado i, una luz blanca todo horizonte.
  2. Los buques de eslora inferior a 50 metros podrán exhibir una luz blanca todo horizonte en el lugar más visible, en vez de las luces prescritas en el párrafo a).
  3. Los buques fondeados podrán utilizar sus luces de trabajo o equivalentes para iluminar sus cubiertas. En los buques de 100 metros de eslora o más la utilización de las mencionadas luces será obligatoria.
  4. Además de las luces prescritas en los párrafos a) o b), un buque varado exhibirá, en el lugar más visible:
    1. dos luces rojas todo horizonte en línea vertical;
    2. tres bolas en línea vertical.
  5. Las embarcaciones de menos de siete metros de eslora cuando estén fondeadas dentro o cerca de un lugar que no sea un paso o canal angosto, fondeadero o zona de navegación frecuente, no tendrán obligación de exhibir las luces o marcas prescritas en los párrafos a) y b) de esta Regla.
  6. Los buques de menos de 12 metros de eslora, cuando estén varados, no tendrán obligación de exhibir las luces o marcas prescritas en los apartados i) y ii) del párrafo d) de esta Regla.

Cuando hacía las prácticas del PER, el primer día, por la mañana nos dedicamos a hacer maniobras en una plaza de amarre en un puerto, y por la tarde hicimos unas cuantas maniobras de fondeo, tomas de marcaciones para buscar nuestra posición en la carta y posteriores comprobaciones para asegurarnos de que la embarcación no garreaba. Las maniobras de fondeo las hicimos frente a la playa del Silgar, en Sangenjo donde había tres barcos más fondeados.

El profesor, recuerdo que nos hizo la siguiente pregunta: “¿A parte de los pabellones qué otro distintivo podeis ver en esos barcos fondeados que los identifica como extranjeros oficiosamente?”. Nos miramos todos unos a otros con cara de perdidos, y el más listo de la clase dijo: “¡La bola negra!, en España nadie la pone!”. Y así es, bueno, nadie la pone, excepto la Armada claro, esos suelen cumplir todo a rajatabla.

Yo he de confesar que no tengo bola negra, pero en mi disculpa, diré que mi embarcación tiene 6,67 metros según la documentación, a pesar que 23 pies son 7,01 metros, por lo que acogiéndome al punto e de la mencionada regla, no me hace falta. Pero me gustaría saber que porcentaje de los propietarios de embarcaciones de más de 7 metros dispone de la mencionada bola negra.

Todo esto surge porque el otro día, al pasar varias veces alrededor del Juan Sebastián Elcano me fijé que sí la tenían puesta. Al llegar a casa, le comenté a la Almiranta este aspecto y me dijo que si no era obligatoria para nuestro cascarón que ni hablar de comprarla y gastar más dinero (supongo que preferirá una colchoneta a medida para la proa, y entiendo que es mucho más importante eso, claro, ni se me ocurriría discutirlo), pero que si quería una bola negra, que podía usar una de las orejas de la Casa de Mickey Mouse que tienen las niñas y con la que apenas y juegan ya… Si os soy sincero, me parece que llegaría de sobra, siempre y cuando no me pidan la homologación, claro.

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