bricolaje

Cuando todo buen consejo falla: Se impone la chapuza

El pasado verano, tras inspeccionar la escotilla de proa del barco, observé que en el marco interior de la misma, una de las esquinas estaba húmeda y oscura. Eché un vistazo a la escotilla por fuera y tras comprobar que la silicona de sellado de la misma estaba deteriorada en la misma esquina donde estaba húmeda por dentro lo arreglé.

Saqué el metacrilato, no sin esfuerzo, limpié el mismo y el marco de restos de silicona, apliqué las imprimaciones correspondientes y Sika 295UV, que si no es lo el producto que más mancha del mundo, debe estar en el Top 10 seguro. Tras eso puse el metacrilato y perfecto, al cabo de unos días, estaba todo sequito.

El problema de todas maneras persiste cuando llueve mucho, por lo que tras cambiar la junta de goma de cierre y probar algún otro remedio casero, he llegado a la conclusión de que el problema es que la escotilla está un poco deformada por las dilataciones y contracciones a lo largo de 35 años. No le encuentro otra explicación. Cuando llueve a lo bestia, acaba goteando de nuevo la esquina de siempre, así que he optado por la chapuza total, al menos, hasta que mejore el tiempo y pueda desmontar todo con calma.

En total fueron 35 eurillos, y la chapuza es… no me riñais los puristas:

Lo mejor de todo es que ¡funciona! Ahora, hay que esperar que mejore el tiempo y tratar de buscar una solución definitiva, aunque ya se sabe como son estas cosas ¿no? Seguro que alguna otra prioridad va surgiendo y la lona queda ahí más de lo que yo mismo pienso, aunque esa no es la intención, claro, el tener que quitarla cada vez que salgo a navegar y ponerla al volver será, me imagino, yo un aliciente, aunque puede ser también un aliciente para buscar un método rápido de ponerla y quitarla…

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