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El primero: un desastre

A la hora de comprar un velero, sobretodo si es de segunda mano, todo el mundo te dará el mismo consejo: “Hazlo con calma, una compra precipitada se puede convertir en una pesadilla”, cosa que me hacía pensar a mi: “Si, ya, ¿y si se le pasa la enajenación mental transitoria al Almirantazgo qué?. Así, que de una manera calmada, pero intensiva me puse a la búsqueda de un velero.

Como ya mencioné en un post anterior, el primer barco que miré fue un Puma 23 que anunciaban en Internet y que se encontraba en el puerto donde pretendía tener mi nuevo flamante barco, así que ni corto ni perezoso me puse en contacto con el vendedor, que me informó de que había dado aviso a los marineros del puerto de que iba a ir a ver el barco, y que me dejaran hacer lo que quisiera: arrancar el motor, entrar en la cabina, probar todo vamos, me dijo también que no me fiara del aspecto de las velas xq tiene un juego nuevo sin estrenar en casa que acompañaría al barco, que incluso si quería, que lo metiera en el travel y lo levantara, que él no tenía tiempo y que no quería tener que estar constantemente yendo a enseñarlo. Además me dijo que el barco tenía que pasar la ITB. Mal empezamos, yo pensé, pero aún así le pedí una copia de los papeles del barco.
Lo primero fue mantener una pequeña charla con los marineros del puerto para ver de qué me podía enterar, y vaya de lo que me enteré: al barco le había estado entrando agua a base de bién por la escotilla de proa y que lo habían achicado cuando el agua tenía ya unos 30 cms por encima del suelo del camarote. Me explicaron que el barco en verano se fondeaba en una boya y que durante alguna seca veraniega había tocado con la orza en el fondo, que se oía por la noche tembar el palo cada vez que tocaba. El interior, estaba que metía miedo y la cabuyería estaba bastante vieja, las barandillas de popa sueltas, de la escalerilla quedaba la mitad, y así bastantes más problemas.
El barco disponía de motor intraborda, que por cierto, estaba apoyado en unos tacos de teflón (menuda vibración debía transmitir al casco) y que era más grande que el hueco reservado al motor, por lo que habían cortado la fibra interior para hacerlo entrar a pesar de que en los papeles estaba despachado con un fueraborda.
A través de La Taberna del Puerto me indicaron lo siguiente, que hizo que descartara el barco automáticamente:

Comentario 1:

¡Rarrrrrrrooooorarrrrrrrooooo! Si no va para intentar venderlo es posible que no haya pasado por alli en meses o en años.

Comentario 2:

Ya me parecia a mi buen precio de salida.
El tema del motor es muy delicado, y te lo digo por experiencia: yo remotorice mi barco con uno de segunda mano, y has de pedir autorizacion a capitania hasta para desmontar el motor, darlo de baja (en este caso al ser fuera borda no hay pegas) pero el que montas ha de tener la baja y libre disposicion, que es lo que autoriza administrativamente a poder montarlo.
Luego no se si habra pegas con el hecho de que el barco esta despachado con un fueraborda y le han puesto un introborda: es posible que te lo tenga que firmar una nautica autorizada, si el barco es moderno necesitaras la ficha del modelo que certifique que se puede montar un intraborda…
Si no te lo dan despachado con el motor, es muy arriesgado, y en una inspeccion te puedes quedar con barco y sin despacho.
Asegúrate antes, que creo que te la juegas.

Comentario 3:

Hombre, eso de que no esté el armador durante la visita, me suena a que no le podrás preguntar las dudas que te vayan saliendo. Desde luego, y es de perogrullo, mayor información sacarías con él a bordo, pero bueno….
Lo del motor  con la ITB, malo.

Comentario 4:

Si me atreviese a recomendar algo: PACIENCIA.
Es sabido que cuando una puerta se cierra, se abren dos ventanas.
A mí me pasó con dos plantas bajas: trato cerrado y precio acordado. En los dos casos se echó atrás el dueño.
Creía que era una maldición o algo así. Seguí alquilado ¡DOS AÑOS MÁS!
Me llamó un conocido que sabía de mi interés, diciendo que le parecía, que creía, ese mismo día me presenté allí y compré mi bajo; Mejor situado, más alto y bastante más barato.
Hace doce años. Aún bendigo al colega que me dio el soplo y a los propietarios rajados que antes maldije.
Me parece que para esa eslora 6000 euros tal y como está la cosa no es descabellado.
Perdón por el tocho y suerte en la compra.
Bon vent!!

Con ya la decisión tomada de abandonar la compra del citado Puma 23, volví a Internet a la búsqueda de nueva “presa”, y encontré ¡¡¡un Puma 26 en Alicante por 5.000 Euros!!! No podía ser, tenía que tener alguna pega. Aún así me puse en contacto con el vendedor, pero este artículo ya va quedando largo, así que dejaré para otro.

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